Maldita página en blanco

Hoy no voy a hablaros de algo desconocido, escritores. Es ese mal que acecha tras la cubierta del cuaderno de notas. Aquel enemigo albo que aguarda agazapado, como un león, sobre el escritorio. El terror de todo escritor.

Si hasta ahora no habéis tenido que enfrentaros a la página en blanco, habéis tenido suerte. Pero en momentos de paz hay que prepararse para la guerra, así que, hay que afilar el lápiz y tener uno o dos truquillos bajo la manga para atraer a esas musas tan esquivas.

Lo cierto es que no hay un remedio infalible para evitar quedarse en blanco delante de un folio.  La única cura es lanzarse y ponerse a escribir, aunque lo que surja no tenga sentido al principio. Al fin y al cabo se trata de escribir. Y ya habrá tiempo de revisar, ordenar, corregir; pero si no hay nada sobre el papel, nuestra aventura habrá terminado antes de empezar.

Sé que esto es fácil decirlo. Pero creedme, es lo único que funciona.

A pesar de que no haya una cura milagrosa que haga brotar las ideas, sí que podemos echar mano a una infinidad de recursos para evitar quedarnos en blanco ante el papel. De entre todos ellos, a mí el que más me gusta es un ejercicio de escritura creativa, la lista de palabras (vosotros podéis llamarlo como queráis).

Es un ejercicio muy sencillo. Diría que hasta básico. Consiste en escoger palabras (cuanto más amplia sea la lista mejor; yo siempre uso mínimo 20 palabras) al azar, o al menos las que más nos gusten o interesen para nuestro objetivo. Después elegimos 5 palabras de entre todas las que tenemos. Y con esa selección en mente, empezamos a escribir. Las palabeas escogidas deben aparecer a lo largo del texto.

Practicarlo si estáis ante esa dichosa página en blanco y pronto no habrá folio que se os resista.


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